Boca impulsa a Leandro Paredes como referente: entre cariño popular, expectativas y el desafío de la Libertadores
En Boca Juniors hay un nombre que se volvió central en la reconstrucción institucional y futbolística: el de Leandro Paredes. Tras su regreso al club, el volante se convirtió no solo en pieza clave dentro del campo de juego, sino también en un símbolo de identidad para un Xeneize que todavía busca consolidarse como protagonista en todas las competencias.
La dirigencia, el cuerpo técnico y buena parte de la afición parecen coincidir en un mismo hecho: Paredes es hoy uno de los jugadores con mayor peso específico dentro del plantel de Boca, al punto de transformarse en una figura a la que muchos ya empiezan a vincular con un posible escalón de “ídolo moderno”.
Contexto del regreso y la apuesta xeneize
Leandro Paredes había dejado Boca siendo muy joven para iniciar una carrera en Europa. Tras más de una década de crecimiento futbolístico con pasos por Roma, PSG y otras grandes instituciones, el mediocampista campeón del mundo con Argentina finalmente regresó al fútbol argentino con la camiseta azul y oro.
Desde su presentación oficial en La Bombonera, donde miles de hinchas colmaron el estadio para recibirlo, quedó claro que su vuelta generaba entusiasmo y expectativas altas. Paredes no solo traía su jerarquía individual, sino también una historia que conectaba directamente con el sentir de la gente de Boca: la de un jugador formado en casa que decidió volver para aportar su experiencia al proyecto actual.
Entre el cariño popular y la urgencia de referentes
La forma en que la hinchada recibió a Paredes tiene explicaciones más allá de la nostalgia. Después de varios intentos fallidos de encontrar líderes dentro del plantel, muchos de los cuales terminaron sin cumplir las expectativas ni consolidarse en su rol, Boca se encontró con un vacío afectivo importante.
En ese contexto, Paredes fue adoptado con rapidez. No solo por su trayectoria internacional o por su condición de campeón del mundo, sino porque representa un punto de equilibrio entre experiencia, personalidad y cercanía con la hinchada. Su regreso se dio en un momento donde el club precisaba referentes que no solo hablaran dentro de la cancha, sino también contagiaran confianza fuera de ella.
El club, por su parte, impulsó su figura desde que volvió a entrenar con sus compañeros. Paredes rápidamente se adueñó de la cinta de capitán y se volvió un interlocutor permanente tanto para el cuerpo técnico como para sus compañeros, con especial incidencia en la cohesión del grupo.
Paralelos del pasado y la búsqueda de identidad
En la historia reciente de Boca, ha habido jugadores de gran trayectoria que llegaron con la etiqueta de figuras, pero que no terminaron de encajar como líderes indiscutidos. Incluso casos como el de un delantero histórico tuvieron momentos de ilusión que luego se diluyeron por distintos motivos.
Ese recuerdo reciente explica parte de la urgencia del hincha por abrazar rápidamente a un referente. Paredes, con su recorrido y personalidad, ofreció una respuesta interesante a esa necesidad: alguien con recorrido internacional, con capacidad de mando en el campo y con una conexión especial con el sentimiento xeneize.
El rol actual dentro del equipo
Hoy Paredes no solo cumple con el rol futbolístico de manejar los ritmos desde el mediocampo, sino que también es una voz de peso en el vestuario. Su liderazgo se refleja tanto en el día a día de los entrenamientos como en el trato con los más jóvenes, un aspecto que resulta clave cuando el equipo entra en instancias decisivas de competencia.
Además, su presencia aporta equilibrio emocional en momentos delicados, algo que Boca necesitaba tras superar etapas complicadas en años recientes. La confianza que el cuerpo técnico deposita en él se traduce en más responsabilidad dentro del juego y en la obligación de influir en los resultados.
La mirada del hincha Xeneize
Para el hincha de Boca, Paredes representa mucho más que un jugador de calidad: encarna esperanza, experiencia y la posibilidad de encontrar un símbolo dentro de un plantel que aún está en construcción. El afecto hacia él se alimenta de gestos dentro y fuera de la cancha, y de una conexión emocional que va más allá de sus estadísticas futbolísticas.
La ilusión de una hinchada que suele exigir siempre lo máximo también juega un rol importante: Boca quiere ver a Paredes no solo como un buen volante, sino como un referente que marque la diferencia en los momentos más exigentes.
Lo que viene para Boca
Con la mirada puesta en la Copa Libertadores y los torneos locales, Boca necesita que sus líderes verdaderamente marquen el rumbo. Paredes es, hoy por hoy, uno de esos jugadores. Su rol será fundamental para sostener un proyecto ambicioso, sobre todo cuando los desafíos aumenten y el equipo requiera respuestas colectivas guiadas por referentes indiscutidos.
La presencia de Paredes en el corazón del mediocampo y su papel dentro del grupo serán claves para lo que resta de temporada, y seguramente seguirán siendo tema de conversación entre la hinchada y los analistas.
Conclusión
Leandro Paredes llegó a Boca con dos cartas a favor: una carrera notable en Europa y el cariño latente de los hinchas desde su paso como juvenil. Su retorno no fue casualidad, sino una apuesta del club para encontrar un líder que encarne ambición, jerarquía y proyección colectiva.
En un momento donde Boca busca recuperar protagonismo y construir pilares sólidos dentro y fuera del campo, Paredes aparece como una pieza central, capaz de influir tanto en el juego como en la confianza de toda una afición que lo adoptó con entusiasmo y ahora lo mira como uno de sus referentes principales.
